7 claves para mantener tu cuerpo hidratado

Durante el verano, tomar abundante agua es fundamental para lograr el equilibrio de nuestro organismo. Seguí estos consejos y vivilo al máximo.
Una correcta hidratación es fundamental durante todo el año, pero sobre todo en verano, cuando las altas temperaturas nos hacen perder más líquidos y nos predisponen a sufrir un golpe de calor. Las personas mayores, las mujeres embarazadas o en período de lactancia, los niños pequeños, los trabajadores al aire libre y pacientes con enfermedades crónicas forman parte de los grupos de riesgo que deben prestar especial atención a su volumen de agua corporal.
 
 
Es importante tener en cuenta que no es necesario esperar a tener sed para ingerir líquidos, sino volverlo un hábito para mantener un nivel de hidratación adecuado.
 
 

¡Alerta! Te estás deshidratando

 
La deshidratación puede afectarnos de forma leve, pero puede llegar a convertirse en un problema grave con consecuencias severas. Para detectarla, es importante prestar atención a estos síntomas:
  • sed intensa,
  • piel seca,
  • disminución del volumen u oscurecimiento del color de la orina,
  • aparición de fatiga, debilidad, cansancio, somnolencia,
  • sensación de mareo o confusión,
  • aumento de pulso y frecuencia respiratoria,
  • diarrea.
Además, en bebés y niños pequeños tené en cuenta estos signos:
  • aumento de la sed,
  • hundimiento de los ojos,
  • rechazo de los alimentos,
  • llanto sin lágrimas.
 
 

Qué hacer ante la presencia de diarrea

 
El mayor riesgo de las diarreas es que pueden provocar una rápida y severa deshidratación debido a que se pierde agua, sodio, cloruro, potasio y bicarbonato en las heces líquidas, los vómitos, el sudor, la orina y la respiración. Por eso, es sumamente importante tratarlas a tiempo y restituir estas pérdidas. ¿Cómo?
 
  • Consultá al médico o acudí a un centro de salud lo antes posible.
  • Ingerí abundante líquido para prevenir la deshidratación.
  • En caso de bebés y niños pequeños, no interrumpas nunca la lactancia.
 
 

Cómo mantener una buena hidratación

 
  • Tomá de 2-3 litros de líquidos de manera continua, en pequeñas cantidades y mejor a temperatura ambiente. En el caso de las personas afectadas por alguna enfermedad o circunstancia particular, es recomendable que sea el especialista quien indique la cantidad necesaria a ingerir por día.
  • Si realizás actividad física, aumentá la cantidad de líquido.
  • Optá por variedades de bebidas. Los diferentes sabores de infusiones, jugos naturales y lácteos pueden ayudarte a beber lo necesario.
  • Tené siempre a mano una botella con líquido, para recordar que necesitás beber de manera continua. 
  • Evitá el consumo de bebidas alcohólicas porque favorecen la deshidratación por su efecto diurético.
  • Llevá una alimentación saludable. Ingerí alimentos ricos en agua como frutas, verduras u hortalizas y, en el caso de los niños pequeños, purés. No te olvides de consumir  proteínas, que encontrarás en carnes, pescados, pollo, soja y avena. En este caso, es importante que no se corte la cadena de frío.
  • Permanecé en lugares frescos y ventilados, y evitá exponerte al sol o realizar ejercicio físico en los horarios de mayor temperatura.
 
 
 
 
 
Fuentes:
- Ministerio de Salud de la Nación
- www.hospitalrosario.es
Esta información que brindamos a través de nuestra página contiene conceptos básicos y generales sobre las temáticas abordadas. Para contar con asesoramiento detallado y personalizado, consulte con su médico de referencia.