8 mitos que deberíamos derribar sobre el VIH

Eliminar falsas creencias y estar bien informados nos ayuda a prevenir la transmisión del virus.
La desinformación y los mitos instalados solo confunden y generan miedos injustificados. Por eso queremos derribar, a través de esta nota, 8 mitos sobre el VIH: porque estar bien informados sirve para prevenir la transmisión del virus y para, así, cuidarnos entre todos.
 
 
 

1) Tener VIH es lo mismo que tener SIDA.

 
Falso. Cuando se detectaron los primeros casos en los años 80, se efectuaba esa diferencia. Hoy hablamos de infección crónica por VIH. Por eso, al detectar la infección, es importante comenzar con el tratamiento antirretroviral de manera inmediata, para evitar el desarrollo del virus en el organismo.
 
 
 

2) Los análisis que detectan la infección por VIH pueden dar resultados negativos falsos.

 
Verdadero. La persona puede tener el virus y, aun así, los resultados del estudio pueden ser negativos. ¿Por qué? Porque, cuando el VIH ingresa al organismo, se producen anticuerpos (defensas) como respuesta. El Test de Elisa, que es la técnica más utilizada para su detección, mide la presencia de anticuerpos en la sangre. El asunto es que este proceso no se produce de manera inmediata: puede comenzar de dos a seis semanas después de la infección y tardar hasta tres meses. Por eso, si te expusiste a una situación de riesgo, aunque el resultado del primer análisis haya sido negativo, es preferible que lo repitas al mes de la primera muestra.
 

 

3) Podés contraer la enfermedad si donás o recibís sangre mediante transfusión.

 
Falso. El contagio por medio de transfusión sanguínea es imposible si la realizás en una institución que cumpla con las normas de la Ley Nacional de Sangre (N° 22.990). La única forma de infectarte con el virus al recibir sangre es a través de una transfusión no controlada.
 
 
 
 
 

4) Si besás o compartís mate con un VIH positivo podés infectarte.

 
Falso. La saliva no presenta la concentración de virus suficiente como para producir la transmisión.
 
 
 

5) Si intercambiás ropa, la transmisión es posible.

 
Falso. Ni usar la misma ropa, ni compartir el baño, la cama o la pileta constituyen factores de riesgo.
 
 
 

6) Si una mujer embarazada es VIH positivo, su bebé también lo será.

 
Falso. De no recibir adecuada atención médica, una madre VIH positiva tiene una chance sobre tres de dar a luz a un niño infectado. Pero, con atención médica, el riesgo de transmisión del virus al bebé se reduce a cifras menores al 1% .
 
 
 
En caso de no recibir atención médica en el embarazo o en el momento del parto, uno de cada tres bebés que nacen de una mujer infectada puede desarrollar SIDA.
 
 
 

7) El uso del preservativo previene la transmisión en un 100%.

 
Falso. Si bien es uno de los métodos de barrera más efectivos, nunca es 100% seguro. Usalo siempre adecuadamente desde el inicio de la relación sexual y será una barrera precautoria mecánica.
 
 

 

8) No se puede vivir saludablemente una vez que se contrae el SIDA.

 
Falso. Gracias a los nuevos avances científicos, se puede vivir con el VIH toda la vida y con salud. Actualmente, los tratamientos antirretrovirales no curan el VIH pero sí evitan la reproducción del virus. Esto impide la destrucción de las defensas y el desarrollo de enfermedades oportunistas (las que no afectan habitualmente a las personas con un sistema inmune sano). De este modo, la infección por VIH pasó a ser una enfermedad crónica con la que es posible tener una buena calidad de vida si se realiza el tratamiento en forma adecuada.
 
 
 
Fuentes:

Fundación Descida

Fundación Huésped

Ministerio de Salud de la Nación

Organización Mundial de la Salud
Esta información que brindamos a través de nuestra página contiene conceptos básicos y generales sobre las temáticas abordadas. Para contar con asesoramiento detallado y personalizado, consulte con su médico de referencia.