Toda su familia dio positivo para COVID-19: “Nosotros siempre nos cuidamos muchísimo, era algo que no podía imaginar”

Ellos tomaron todas las precauciones y fueron súper cuidadosos a la hora de prevenir el COVID-19. A través de la historia de Vanina, te contamos el acompañamiento que OSDE realiza a los socios con síntomas.
Vanina (44) es abogada y socia de OSDE. Vive en el barrio porteño de Balvanera con su marido Diego (46), jefe de Cirugía en un hospital, y sus hijos Valentín (18) y Celeste (11). 

Ellos tomaron todas las precauciones y siempre fueron súper cuidadosos a la hora de prevenir el COVID-19. Como Vanina misma expresa: “Nosotros siempre nos cuidamos muchísimo. Diego volvía de sus trabajos, entraba, se sacaba toda la ropa y la dejaba en el lavadero. También le pasábamos lavandina a todas las cosas que traía como la mochila, el cinturón y la campera”. 
 
Un día, al salir de una guardia, Diego comenzó con una rinitis. Como es alérgico, creyó que era eso y tomó algunos medicamentos. Pero lo que pareció ser una alergia, terminó siendo COVID-19.
 
 
 


El primer indicio: Diego perdió el olfato


Vanina y su familia llegaron el 9 de marzo de Estados Unidos y entraron en cuarentena obligatoria durante 14 días. Luego regresaron a sus trabajos tomando todas las precauciones. “Es muy estresante la vida de esta manera -relata Vanina-. Pero nosotros siempre nos cuidamos, Diego siempre fue muy cuidadoso con su trabajo”. 

Meses después, el miércoles 9 de septiembre a las 5 de la madrugada, Diego se levantó de la cama sobresaltado. “Le pregunté qué le pasaba y me dijo que no tenía olfato -recuerda Vanina-. Esa mañana nos hisopamos los cuatro”. 
 

Días más tarde recibieron la noticia de que Diego y Valentín habían dado positivo para COVID-19. “Fue un shock -recuerda-. Cuando te toca, te cambia la vida en un segundo”. 

Como Vanina y Celeste habían dado negativo, en ese momento decidieron dividir la casa en varios espacios: Diego se fue a dormir a la oficina y Valentín se encerró en su cuarto y utilizaba el baño de servicio. 

El jueves, Diego y Valentín se realizaron una tomografía para ver el estado de sus pulmones. “En ese momento, Diego le pidió a Valentín que se preparara una mochila por si tenían que quedar internados -recuerda Vanina. Ellos se fueron y Celeste y yo nos quedamos en casa. A las 12 nos llamó Diego y nos dijo: ‘tengo una buena y una mala noticia. La buena es que Valentín tiene los pulmones limpios, la mala es que yo me tengo que quedar internado’”. Diego llevó a Valentín a su casa, comió solo, agarró sus cosas y se fue. 

A partir de ese momento, y durante 10 días, Vanina no vió a su marido.


COVID-19: la importancia de contar con un apoyo


Muchas veces, al vivir con un médico, evacuamos nuestras dudas en casa. “Te digo la verdad, acá en casa, al vivir con un médico, siempre le preguntamos a Diego qué tomamos o qué hacemos cuando nos duele algo o estamos resfriados -ilustra Vanina-. Y yo me encontré en el desamparo total: sola con los dos chicos y sin la persona en la que me respaldaba cuando necesitaba ayuda médica. En ese momento, llamé por teléfono a OSDE”.

La socia se contactó al teléfono de urgencias de OSDE y explicó la situación. “La persona que me atendió me dijo que entre 24 y 48 horas iba a recibir un email para tener una videollamada con un médico -recuerda-. No pasaron ni dos horas que yo ya estaba en la entrevista. Le conté lo que estaba pasando y me asignaron una médica de seguimiento y una pediatra para Celeste”.

La pediatra era María Gabriela Gil. “Tuve mucha suerte porque me tocó la Dra. Gil. Para ella no existen días ni horarios, siempre está presente, ya sea llamándonos telefónicamente o por mensajes; es una profesional que me contuvo en mis peores momentos y me dio aliento para no decaer”

Ella les explicó a Vanina y Celeste que seguramente eran COVID-19 positivas, pero habían dado un falso negativo por baja carga viral. Al poco tiempo, Vanina y Celeste comenzaron a tener síntomas leves como decaimiento, dolor de cabeza, diarrea y mocos. Y Valentín empezó a presentar síntomas como fiebre, diarrea y cefalea.


“La Dra. nos hizo el seguimiento pero también nos contuvo”


Vanina recuerda las situaciones límite que le tocó vivir y destaca el acompañamiento de la Dra. Gil: “En algunos momentos me quebraba y lloraba, y ella agarraba el teléfono y me llamaba. Me decía, si necesitás un psicólogo, te puedo poner en contacto”

Durante el seguimiento médico, todos debieron adaptarse a una nueva realidad. “La Dra. nos sugirió no estar en contacto con Valentín porque él tenía síntomas más graves, así que me armé una rutina para darle de comer utilizando guantes, barbijo y recipientes descartables”, relata la socia. Ella le tocaba la puerta, él la atendía con barbijo, ella le dejaba la comida y se iba . Lavaba la ropa de su hijo a 90 grados y la secaba a alta temperatura. “Nosotros somos mucho de los besos y los abrazos -ilustra Vanina-. Era una cosa que no me podía imaginar: Valentín estaba con fiebre y yo no me podía acercar a mi hijo. Fue terrible. Con Celeste comíamos cada una en la punta de la mesa”.
 


El final más esperado


Afortunadamente, el 23 de septiembre Vanina y su familia fueron dados de alta. Diego recibió transfusiones de plasma y regresó a la casa.

“Es duro -relata Vanina-  pero también se sale. Con la contención adecuada lo podés sobrellevar. Tuve mucha suerte porque me tocó una buena médica que me contuvo en mis malos momentos. Yo no quería llamar a mi mamá ni a mis hermanas para no ponerlas mal y preocuparlas y fue muy importante contar con alguien que sabía que del otro lado me estaba escuchando”.

Y recuerda: “Ver que mi marido se iba de esa manera me causó mucha impresión. Ver a mi hijo pasándola mal y no poder estar con él me generó mucho dolor como madre. Pero se sale adelante, por supuesto que se sale. La pandemia tiene que terminar en algún momento, es lo que pido todos los días”.
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