¿Por qué la vacunación es un acto colectivo y no individual?

Un breve repaso por su historia, el rol del estado, la relación costo-beneficio y la importancia de tener las inmunizaciones al día para mantener la calidad de vida de la comunidad.

14/3/2019

La ley de nuestro país establece que las vacunas son obligatorias y gratuitas para toda la población objetiva. Esto garantiza que quienes las necesiten las tengan a su alcance ya que no puede concebirse a la vacuna como un evento privado. El Estado es el responsable de la salud de la población en forma independiente del nivel socioeconómico y de la cobertura de salud, y es el que determina cuáles son las que necesita en base a su situación epidemiológica. 
 
Si bien existen diferentes movimientos opositores, las vacunas han demostrado a lo largo de la historia que, aunque puedan tener algún efecto adverso, el beneficio que se obtiene en la población que no se enferma y no se muere por su aplicación es mucho mayor. Daniel Stecher, Jefe de la División de Infectología del Hospital de Clínicas y Miembro del Área de Recomendaciones Científicas de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, señala que “No hay medicamentos inocuos. Uno puede tener un sangrado gástrico por tomar una aspirina y, sin embargo, nadie prohíbe la aspirina”
 

¿Por qué la vacunación es un acto colectivo y no individual?

 
Un breve repaso por la historia de las vacunas arroja varios datos que valen ser mencionados -y pueden resultar curiosos- para abordar el tema:
 
 

(1) Las vacunas son una de las mayores intervenciones humanas para mejorar la calidad de vida de la población mundial.

 
 
Junto con el agua potable, son los avances que más contribuyeron a mejorar el bienestar del ser humano. Según Daniel Stecher, “La vacuna cambió la historia de lo que llamamos enfermedades inmunoprevenibles inicialmente en la población infantil; aunque actualmente hay vacunas para todos los grupos etarios, desde el embarazo, recién nacidos, niños, adolescentes y adultos”. Hay millones de vidas por año que se salvan, sencillamente, por una vacuna ya que “son la estrategia más efectiva para mejorar la calidad de sobrevida de la población”
 
 

(2) Los destinatarios son poblaciones y grupos, no individuos aislados.

 
 
Esto sucede porque la vacunación es un acto colectivo, no individual. Por ejemplo, según Stecher: “Si yo soy hipertenso y no tomo medicación para la presión, el problema es mío; en cambio aquella persona que no se vacuna no solo no previene la enfermedad en su misma persona, sino que además contribuye a mantener circulando un germen. Por lo tanto, cuando alguien no se vacuna, está permitiendo que circulen gérmenes que pueden afectar a personas que por diversas razones podrían ser susceptibles a esta enfermedad”, explica. Esto es conocido como efecto rebaño o protección indirecta y da cuenta de que lo que intenta proteger la vacuna es a toda la población, no solo al que se vacunó. Por eso, es considerada obligatoria en la mayoría de los países.
 
 

(3) La etimología de la palabra: vacuna deriva de vaca.

 
La primera vacuna contra la viruela fue puesta a prueba en el siglo XVIII por el británico Edward Jenner, a partir del virus encontrado en la vaca. Jenner observó que las lecheras generalmente eran inmunes a la enfermedad y dedujo que era por el contacto durante el ordeñe con las ampollas de las ubres de las vacas. La viruela bovina era una enfermedad similar a la humana, pero mucho menos agresiva, y sirvió para inmunizar a las personas.